El Sistema Sanitario francés. Las claves de su éxito.

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El sistema sanitario de Francia es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de los mejores del mundo.

¿Y en qué se basa? Entre otros factores, el estado de salud general de la población, su satisfacción por su funcionamiento y el reparto de las cargas de la financiación del sistema. En cifras, Francia invierte el 11,8% de su PIB en salud, un 9,2% destinado a la mejora de los servicios públicos, y el restante 2,6%, sobre las instituciones privadas.

Además, resulta fundamental resaltar los tres principios fundamentales en los que se basa el sistema sanitario francés: La igualdad de acceso a la asistencia sanitaria, la calidad de los servicios médicos y la solidaridad.

¿Y qué hace que sea tan bueno?

Administración del presupuesto. Recae en la Caja Nacional de Seguro de Enfermedad de los Trabajadores Asalariados (CNAMTS), a pesar de que la elaboración de su presupuesto depende del Ministerio de Asuntos Sociales y de la Salud y del Ministerio de Economía y Finanzas.

Sistema descentralizado. Cuenta con 16 cajas regionales y 128 departamentales. Mientras que las tarifas de los centros públicos las fija la administración, las privadas dependen del área de especialización.

Presupuestos flexibles. Los presupuestos globales de los hospitales son negociados entre el Hospital, el Estado y la Caja Regionales.

Financiación con copago. La inversión del Sistema de Salud francés está determinada por la cotización obligatoria de asalariados y empresas, y diversos sistema de copago.

 ¿Cómo funciona? 

Cobertura al 100% de la población. El régimen general de la Seguridad Social da cobertura a los asalariados no agrícolas y a los funcionarios, mientras que el régimen especial cubre a los agricultores, autónomos, estudiantes, jubilados, desempleados, religiosos, etc.

El seguro de enfermedad. Es una rama de la seguridad social obligatoria para todos los asalariados y da cobertura al 85 % de la población.

Mejor uso de los recursos. Los gastos farmacéuticos y de asistencia médica deben ser abonados por el paciente, posteriormente reembolsados por la seguridad social. Con ello, se reducen los gastos, en ocasiones exagerados, y el uso injustificado de los recursos.

El copago que debe asumir el paciente. Supone entre un 20 y un 30 % dependiendo del tipo de prestación recibida, aunque están exentos de esta aportación los enfermos crónicos, minusválidos, mujeres embarazadas,  y personas de bajo nivel de ingresos.

Seguros complementarios. Lo poseen alrededor del 70 % de la población, lo que les permite evitar el pago adelantado.

Libre elección de médico y hospital. Además de un beneficio para el paciente, supone un gran estímulo, tanto para los centros como para los sanitarios, pues les permite estar en constante evolución y buscar la mayor excelencia en sus servicios.

El nuevo reto para los Gerentes Sanitarios es, por tanto, entender las necesidades de un sector sanitario en crisis, valorar la puesta en marcha de una gestión eficiente, optimizar los recursos disponibles y adaptar otras políticas exteriores que, como en el caso de Francia, están resultando efectivas.

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