Gerencia en tiempos de crisis (III): Reducciones imprevistas de la demanda de los B y S de la empresa

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Tras presentaros el Nuevo competidor con una mejor propuesta de valor para el cliente y el cambio de tendencias en el consumidor no detectadas por la empresa en nuestro análisis periódico de Gerencia en Tiempos de Crisis, como las dos primeras razones por las que una empresa puede entrar en crisis.

Siguiendo con este propósito, veamos pues el tercer motivo por el que una determinada organización puede entrar en crisis:

III. Reducciones imprevistas de la demanda de los bienes y servicios que vende la empresa, generan problemas de flujo de caja

En algunas ocasiones, las compañías mueren de éxito, sí, de éxito. Aunque parezca extraño, en no pocas ocasiones las compañías que tienen mucho éxito en sus ventas, se ven seducidas por el lado oscuro de las finanzas y se entregan a la obtención de grandes endeudamientos, en principio, con un proyecto que lo justifica y unos planes de expansión que certifica la viabilidad del apalancamiento. Hasta ahí, todo funciona bien hasta que algo imprevisto sucede en la economía o en el desarrollo del proyecto que pone en riesgo no sólo la financiación sino la terminación anticipada del objetivo.

Las compañías tienen un impulso natural de buscar financiación externa y, en ocasiones, se lo toman con bastante ligereza. Más tarde, cuando los planes no salen como la hoja de cálculo había predicho, surgen las grandes dificultades que pueden llevar a la empresa a la ruina, aunque otras veces logren salir adelante.

Es necesario, por tanto, vigilar muy de cerca los índices de endeudamiento de las corporaciones, ya que el hecho de subestimar este dato puede conllevar a una toma de decisiones equivocada con grandes consecuencias.

Sin embargo, la demanda no siempre se va a comportar como se espera en las proyecciones, por lo que proyectar la demanda de los bienes y servicios que se van a comercializar con bastante austeridad es, sin duda, una regla de sana y prudente administración.

Especial mención merece el famoso caso de Disneyland Paris. Hablamos de un mega proyecto calculado, elaborado e implementado por una de las corporaciones más admiradas y respetadas en el mundo. Desde el principio, tuvo en cuenta “todas” las variables, los mejores analistas participaron en el proceso de toma de decisiones y, posteriormente, en su ejecución. La magia de Disney estaba presente y la expectativa era elevada.

Sin embargo, pareciera que las estimaciones de la demanda no fueron las adecuadas y se sobre estimaron. Se olvidaron aspectos culturales de los franceses, que al parecer no se contemplaron en la hoja de cálculo. Además, los precios del mercado inmobiliario tampoco ayudaron mucho al desarrollo del proyecto.

¿Cuál fue el resultado? Disneyland Paris estuvo a punto de ser el mayor de los fracasos de los dueños de la magia y la creatividad. Finalmente, Disney pudo salir adelante de este proyecto, gracias a su fortaleza como corporación global y con múltiples fuentes de ingresos y financiación. Pero a pesar de que logró salir adelante, a Disneyland Paris le quedó muy clara lección: no sobreestimar la demanda y proteger el flujo de caja, aún cuando sea el propio Mickey Mouse el que maneje el dinero.

¡Éxito!

 

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