Gerencia en tiempos de crisis (VI): Arrogancia e incapacidad de los altos cargos de las empresas

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En Profesionales ON te hemos ido contando en una serie de artículos -‘Gerencia en Tiempos de Crisis’- las posibles causas por las que una empresa puede entrar en crisis. Para dar el broche final a este análisis, nos falta el último de los factores, no por ello menos importante, que todo empresario (y futuro empresario) debe conocer si quiere que su proyecto sea exitoso a largo plazo.

Veamos pues el sexto motivo por el que una organización puede verse invadida por los efectos de una crisis económica y financiera:

VI. Arrogancia e incapacidad de los altos cargos de las empresas, por lo que no aceptan nuevas ideas o proposiciones ya que “todo lo saben”.

Por lo general, llegar a altas posiciones en las empresas requiere de mucho esfuerzo, compromiso, dedicación, honestidad, tiempo y, por supuesto, mucha suerte. Sin embargo, por alguna extraña razón, cuando las personas ocupan dichas posiciones de ‘poder’ se enferman de un terrible y muy contagioso mal llamado “arrogancia”.

El gerente arrogante es aquel que siempre lo sabe todo, conoce perfectamente por qué las personas de su empresa o sus clientes actúan en uno o en otro sentido y no requiere aprender nada nuevo de nadie.

Esta patología se repite con mucha frecuencia, no sólo en las empresas familiares sino también en las grandes corporaciones, en los bancos, en los retails y, en general, en las grandes compañías.

Muy conocido es el tristemente célebre caso de un alto ejecutivo de la Western Union (empresa líder en las remesas familiares) a quien el genio Alexander Graham Bell fue a ofrecerle su novedoso invento, el teléfono, y un ejecutivo de Western Union lo calificó como un “aparato sin valor con el que nadie desearía comunicarse, pues ¿quién querría hablar con alguien a quien no ve ?”

También es recordado el caso de la película La Guerra de las Galaxias, en la que su creador George Lucas se vio en la necesidad de recorrer muchísimos estudios para solo recibir rechazos y críticas poco productivas. Finalmente, los estudios FOX compraron su idea y el mundo pudo disfrutar de la multimillonaria saga (¡y FOX de las regalías!).

¿Existe un antídoto para contrarrestar la enfermedad de la arrogancia? No es otro que la humildad. Los gerentes deberíamos tomar una cucharadita diaria, para así estar alertas y dispuestos a recibir nuevos conocimientos, dar paso a ideas frescas e innovadoras y buscar siempre caminos diferentes y más efectivos para realizar cualquier actividad.

Un gerente arrogante no es capaz de crear verdaderos equipos de alto desempeño, tampoco satisface a sus clientes y compromete los caminos de crecimiento e innovación de las organizaciones.

Por ello, las escuelas de negocio están cada vez más obligadas a levantar una voz para desarrollar mejores directores, mejores clientes, profesionales más humanos, más humildes y que, al mismo tiempo, generen grandes resultados para sus compañías.

Un primer paso para vacunarse contra la arrogancia es estar dispuesto a escuchar a sus subordinados, en especial a aquellos que están en contacto con el público.

Un segundo paso sería recibir y aprender de sus proveedores que aun cuando tienen intereses muy específicos, de alguna manera su suerte y la de ellos están ligadas.

Escuche, aprenda, sea humilde y, sin duda, logrará cumplir sus metas y objetivos. ¡Éxito!

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