La Bolsa, un sector que en verano se congela

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El verano se asocia a las altas temperaturas y el florecimiento de muchos comercios en los que el turismo es el gran protagosnista, llenando las arcas de muchos empresarios, pequeños y grandes. Sin embargo, esta época del año también supone un punto y aparte para muchos sectores que, por su tipo de actividad, producto o servicio, se congelan. ¿Quieres saber más? Hoy, en Profesionales ON, hablamos de un ámbito empresarial concreto que, con el estío, se toma unas merecidas vacaciones.

Nos referimos a la Bolsa. Las inversiones también tienen verano y esta falta de dinero en los mercados tiende a provocar movimientos bruscos, es decir volatilidad, en las acciones. Para aquellos que no están muy entrados en materia, no hay por qué asustarse. Las acciones no van a subir y bajar rápidamente en verano, porque aunque el periodo estival es una época ciertamente negativa para la Bolsa, en los últimos ejercicios veraniegos, por ejemplo, tres fueron positivos y sólo uno negativo.

Eso sí, en este mundo existe una máxima bursátil que dice “sell in May and go away”, es decir, vende en mayo y huye. Este dicho popular del sector que nos atiende hace referencia a las inestabilidades y caídas que se registran en los mercados en los meses veraniegos.

Y es cierto que históricamente las Bolsas registraban volúmenes bajos de negociación (se compraban y se vendían pocas acciones entre junio y agosto) que se traducían en movimientos bruscos, tanto al alza como a la baja en los valores. Esto en la jerga o argot profesional es lo que llamamos “volatilidad”.

Aún así, actualmente, existen muchas y diversas herramientas informáticas para controlar las oscilaciones de las acciones y evitar taquicardias en verano. Se trata de unas órdenes de venta automáticas que permiten minimizar los movimientos de los títulos, son los llamados “Stop-loss” y “Stop-again”.

En el caso del “Stop-loss”, la herramienta se asegura de vender las acciones asumiendo unas determinadas pérdidas, es decir que si un título, por ejemplo, se compró a 5€ se le aplicará el “stop-loss” en 4,75€ y así cuando la acción caiga a ese precio se venderá automáticamente.

Por otro lado, el “Stop-gain” funciona al alza, es decir, si se compró la acción a 5€ se dará la orden de vender de forma automática cuando superen los 6€, por ejemplo. Así paliaremos el déficit de atención que reciben nuestras acciones en periodos vacacionales y de fluctuaciones inesperadas.

Porque aunque, en verano, el mercado bursátil se congela, los brókers desconectan y el juego se ralentiza; la Bolsa, como Nueva York, nunca duerme.

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