La inteligencia emocional del buen ahorrador

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¿Qué responderías si alguien te preguntase si eres ahorrador o gastador? ¿Te consideras un buen ahorrador? ¿Eres capaz de superar las tentaciones cuando tu estado de ánimo está más susceptible?

La inteligencia emocional del buen ahorrador muestra la capacidad de gestión interna de una persona que controla sus decisiones de compra en lugar de ser controlada por la necesidad de comprar. Esta inteligencia emocional es muy necesaria en una sociedad en la que existen tantas tentaciones.

Y es que, sin duda, las emociones pueden afectar en la forma en que administramos nuestros gastos diarios y nuestra economía. Pongamos un ejemplo: hay muchas personas que cuando están tristes, tratan de cubrir ese vacío con la tendencia del consumo; compras compulsivas que, momentáneamente, les hace sentir mejor pero que, al volver a casa se dan cuenta de que se sienten más vacíos.

Desde Profesionales ON nos planteamos, ¿es posible controlar las emociones y evitar que nuestro bolsillo se vea resentido por gastos impulsivos? Aquí es donde la inteligencia emocional juega un papel protagonista. Veamos tres factores que, según la Asociación Mexicana de Afores (Amafore) te ayudarán a mentalizarte respecto a la necesidad de ahorrar:

1. El emocional: Que implica que si tienes miedo a que en tu futuro cercano o tu vejez tengas necesidad económica estés consciente de que solucionarlo está en tus manos.

2. El Cultural: Muchas personas (38% de los encuestados) no ahorra y cinco de cada 10 mexicanos considera que sus hijos deberán mantenerlos durante su vejez, en este caso debes estar consciente que las generaciones cambian y el vínculo de los jóvenes con las personas mayores cada vez es más frágil, podría no ser tan buena idea confiarte en que tu familia se hará cargo de ti.

3. El Racional: Cuando te informas sobre los productos de ahorro e inversión disponible resulta sorprendente cómo cambia tu panorama de jubilación si, por ejemplo, destinas 300 pesos más al mes como aportación voluntaria en tu Afore.

Según Amafore, cinco de cada 10 mexicanos tienen la costumbre de provisionar una parte de sus ingresos, pero son pocos los que recurren a algún producto financiero como una cuenta de ahorro o inversión. Ahora bien, si te consideras un ahorrador primerizo, toma nota de estos tres sencillos consejos: (1) Conoce tus ingresos, (2) Reconoce tus gastos, diferenciando entre los fijos y los variables y (3) fija una meta alcanzable, nada de objetivos grandes que por ahora no puedas afrontar.

Y tú, ¿qué otros consejos darías para obtener el título del “Buen Ahorrador”? ¡Cuéntanoslo!

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