La internacionalización: el salvavidas para las empresas españolas

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Renovarse o morir, popular frase que ahora más que nunca parece dominar el mundo de las empresas y de los negocios que, viendo estancada su actividad, necesitan dar un giro a su estrategia de negocios para seguir conectando con sus clientes, mantener -y a ser posible, aumentar- su nivel de ventas y, sobre todo, sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo.

Hablamos, por tanto, de que innovar se ha convertido en una necesidad, más que en una opción o un simple valor añadido para la gran mayoría de las organizaciones. Y una de las principales líneas de trabajo para ello es la internacionalización, proceso por el que una empresa decide dar el salto definitivo a sus fronteras para conquistar nuevos mercados extranjeros cuyo contexto socioeconómico sea favorable y ofrezca garantías de éxito.

Sin embargo, no es un proceso fácil y son muchas las dudas que surgen, sobre todo, durante las primeras fases: ¿Hacia dónde debo dirigir mi negocio? ¿Qué países son más favorables mi actividad? ¿Cómo conocer el entorno cultural, económico y social del nuevo territorio al que dirigo mi negocio? ¿Qué riesgos estoy dispuesto a correr para salvar mi negocio? ¿Cuándo es el momento idóneo para dar el salto definitivo?

En términos generales, la inercia cultural y las oportunidades de negocio a corto plazo animan a las empresas españolas a invertir en países como Argentina o Venezuela, mercados considerados “naturales” para el empresario nacional.

Y teniendo Latinoamérica como continente de referencia, desde Profesionales ON sí podemos darte algunas claves para que el proceso de internacionalización sea una garantía de éxito, a través de los siguientes pasos:

1. Definición de la estrategia: Es importante que la decisión estratégica sea a medio plazo (3-5 años), con objetivos y presupuestos definidos. Es decir, tener un PLAN ESTRATÉGICO que contemple que necesitaremos un período de adaptación, y que los retornos no serán inmediatos.

Este Plan deberá analizar qué países son interesantes y qué canales de distribución son los más adecuados. Una buena planificación nos ahorrará mucho tiempo, costes y equivocaciones.

2. Fase de ejecución: Una vez elegidos los países objeto de la internacionalización, es recomendable elaborar un informe que recoja los parámetros que tengan una mayor incidencia en nuestra actividad. Nos referimos a aspectos fiscales, jurídicos y económicos. Es importante, además, que el informe dé una visión real de la situación del país, así como determinar nuestra ventaja competitiva entendida como las características de la empresa que la diferencian de las otras.

3. Fase de afianzamiento:  La empresa podrá definirse como internacionalizada si es capaz de consolidar su presencia en los mercados seleccionados. La integración de los procesos, y sobre todo de filiales, es una tarea compleja que debe realizarse con decisión y con un sistema predeterminado.

Así, es importante saber que internacionalizarse no es sólo llegar a un acuerdo comercial para introducir nuestros productos o servicios en mercados foráneos, ni tener un cliente extranjero fuera de nuestras fronteras nacionales. Internacionalizarse es enfocar, diseñar y plasmar toda una estrategia, no entendiéndola como un departamento de la empresa, sino como la empresa en sí misma. Sólo entonces deberemos decidir las estrategias concretas y parciales a seguir.

Fuentes 1 2

 

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