¿Te ves tal y como te ven los demás?

hombre en el espejo

¿Crees que te conoces a ti mismo? ¿Consideras que tu visión de ti mismo se corresponde con la que tienen los demás? En muchas ocasiones, quienes están a nuestro alrededor tienen una percepción de nosotros que dista mucho de la que realmente nos gustaría transmitir.

¿Qué falla entonces? Es sobre todo en nuestro entorno laboral donde una persona suele mostrarse de manera diferente a cómo es; tienden a pensar que su perfil estrictamente profesional será más valorado que su comportamiento personal, por ejemplo, para aumentar nuestro nivel de liderazgo o estar más cerca de ese éxito empresarial que desea alcanzar. Es importante, por tanto, plantearse si estamos siendo fieles a la imagen real de cómo somos.

¿Estamos capacitados para asumir ciertas responsabilidades laborales? Y los demás, ¿me ven capaz de asumir nuevos cargos? Para responder a estas cuestiones, es fundamental saber cómo somos y, para ello, el llamado modelo Uffe Elbak sobre “Cómo llegar a conocerse a uno mismo”constituye un buen punto de partida.

Se trata de un sencillo y práctico ejercicio que puede permitir mejorar las relaciones laborales (y también personales) en la toma de decisiones importantes, cómo dirigir un proyecto cumpliendo las expectativas, etc. Los resultados pueden resultar sorprendentes al comprobar que la percepción de nosotros mismos, poco -o incluso nada- tiene que ver con la de los demás.

El método es el siguiente:

En primer lugar, debemos tener en cuenta que siempre estamos sujetos a cuatro puntos de vista distintos:

- Cómo nos vemos.

- Cómo nos gustaría vernos.

- Cómo nos ven los demás.

- Cómo les gustaría vernos a los demás.

Sin pararte a reflexionar, valora lo siguiente en una escala del uno al diez. ¿En qué medida estás capacitado para trabajar en equipo? ¿En qué medida te consideras individualista? ¿Prestas más atención al contenido o a la forma? ¿Qué es más importante para ti: el cuerpo o la mente? ¿Te sientes más global que local? Utiliza un bolígrafo para conectar las líneas.

Ahora, con uno de otro color, señala en la escala cómo te gustaría verte. Define tus propios ejes (rico-pobre, contento-triste…).

Una vez has rellenado el modelo, pide a un compañero del trabajo, a un amigo o familiar que lo rellene por ti de manera que se refleje cuál es su percepción sobre ti. Por último, compara resultados y comprueba si te ves tal y como te ven los demás. Si las figuras resultantes no se parecen entre sí, plantéate qué te impide mostrarte como te gustaría ser e intenta cambiarlo.

Fuente: M. Krogerus y R. Tscháppeler, ‘El pequeño libro de las grandes decisiones. 50 modelos para el pensamiento estratégico’.

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